El mundo volvió a dividirse en dos una vez más, los que copiaban, y los que eran copiados. Mientras, los árbitros –espectadores corruptos del desequilibro constante de tremenda tontería- se llenaban los bolsillos en silencio, cargando en cuenta a los susodichos ejércitos la tasa correspondiente por el derecho a jugar en este partido de fútbol, las multas por las prórrogas y retrasos, y los uniformes de colores.
El protocolo
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el enero 26, 2012 por Miguel PérezMegaupload
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el enero 19, 2012 por Miguel PérezLa dictadura gratis mató a la libertad gratis, por culpa de las propinillas.
Privatización de la existencia
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el enero 15, 2012 por Miguel PérezConfúndete con todos y deja las redes sociales, los blogs, y todas esas puñetas. La libertad en realidad es eso, dejar de enseñarte y escribir lo que te de la gana donde nadie te lea, o sólo unos pocos, fumando placenteramente en una terraza con una cerveza bien fría, o mirando cómo caen las gotas de lluvia tras el cristal escuchando a Piazzolla con un café bien caliente. Si te leen demasiados, seguro que más de uno está descontento por algún motivo que ni tú has encontrado en lo que escribiste. Así que disfruta tu anonimato, aunque no te comuniques demasiado como los demás, porque lo demás no merece la pena, créeme. Tanta foto y tanta pose… ¿para qué?
Representación pública
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el enero 5, 2012 por Miguel PérezLa ficcion había muerto. Sus creadores y demás agregados culturales se repartían la herencia a dentelladas, sin permiso, peleando salvajemente por la copia de trozo de sangre seca más generosa, más cara, más. Todos querían salir en fotos de colores sin pagar un duro. El público y el político estaban aún más felices con esta nueva ficción que se había producido, que sí estaba mucho más cerca de la realidad, la vagancia y el asco por desagradable que sea el hiperrealismo. Sin embargo, no era ficción, y ni la sangre, se escapaba sin necesidad de 3d en las salas vacías de representación pública o humana…
Cuando me vaya cortarán las berenjenas
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el diciembre 30, 2011 por Miguel PérezCuando me vaya cortarán las berenjenas.
Nubes negras
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el diciembre 16, 2011 por Miguel PérezLlegó la hora de cenar y alguien comenzó a cortar dedos y a mancharlo todo de sangre. El pueblo entero se perseguía a sí mismo, se teñía de rojo cuchillo en mano solidarizándose absurdamente. La locura y el hambre se adueñaron de sus pertenencias, las que ya no eran suyas. Acabada la mortadela, se devoraban unos a otros sin orden, el paisaje era borrado por unas nubes negras que disminuían poco a poco mientras crecían los gritos y llantos. El silencio reinó por vez primera sobre la lluvia eterna, que hizo que desapareciese todo sin dejar ni rastro de recuerdo alguno acerca de sus existencias.
Tenían cuarenta y tantos
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el noviembre 25, 2011 por Miguel PérezTenían cuarenta y tantos y eran unos hijos de puta.
Amaneceres amarillos
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el noviembre 12, 2011 por Miguel PérezEn los periódicos posaban jóvenes promesas de la literatura como si de una colección de insectos se tratase, labios pintados, gafas de pasta, complementos de colores. Se mezclaban con o sin permiso con los sonidos y los números, en un empeño por hacer nueva literatura a base de antiguas nuevas confusiones atractivas, o nueva música, como se prefiera. Aunque en realidad, todo olía a la misma mierda, todo era una puta pose que me hacía vomitar a cada momento. Un intenso olor a mierda que se mezclaba con algún desafinado rugido de guitarra eléctrica, saxos, baterías digitales, y voces débiles que intentan parecer auténticas y modernas, asco. Un intento de sexo, un intento de latido joven, un intento de intentar la vida, con permisos oficiales, oficialmente autorizados reintentados y recomendados recomendables (escupo sangres hasta llegar al baño, como cuando los toros que circulan por el albero antes de morir sabiendo que ya son pretérito).
Vacaciones de un par de funcionarios del estado
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el noviembre 10, 2011 por Miguel PérezMario y Gladys destacaban que sentían correr la felicidad por la intensidad interna de sus almas. Tumbados, envueltos en canciones después de otra taza de café, de otro paquete de cigarrillos, de otra cerveza, Gladys y Mario leen juntos un poema más de Fernández Mallo, y toman una pausa en su lectura indie, en su viaje astromántico, para darse un beso y acariciar una vez más el aviso del barquito de los Romero, que nuevamente lleva a los tres mismos turistas infinitos a comprar souvenirs a la otra orilla. En la orilla de la isla número ocho Mario juega con las conchas. En la orilla seis, Gladys termina de ver Melancholia de Lars von Trier, y los tres turistas, ya de noche, intentan comunicarse nuevamente, a pesar de hablar cada quince días en un idioma distinto, de cambiar la fecha de nacimiento, el sexo, y la intensidad misma de sus existencias. El vino que les gusta, que ahora los igualaba en el estricto sentido del regocijo infinitamente común de sus vacaciones en una playa desierta de una isla número ocho para siempre, la misma isla número ocho de la que Mario suele hablar en sus comentarios subjetivos para una comercial revista de pensamiento libre de la península, en la que Mario pasó sus años mozos robando el alma a las personas que tenían sentimientos puros, riéndose del profesor de música y partiendo bocas sin ton ni son, la intensidad interna adolescente de Mario, follador de putas, amante de desencantados, se palpa la misma intensidad de Gladys cuando entripada en cerveza española quemaba con gusto conservatorios para después fotografiarlos y extraer conclusiones, sobre los que pintaba expresionismos de amor para siempre siempre desnuda y siempre sobre un piano rojo.
Sobremesa
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el noviembre 1, 2011 por Miguel Pérez- A mí la gente me la chupa.
- ¿Toda?
- Sí, toda entera.
Cinco mil putas
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el octubre 30, 2011 por Miguel PérezCinco mil pianistas dibujaban simpáticas caricaturas con la inmensa cola del paro que formaban bordeando los edificios embutidos de enormes funcionarios con cara de desgana, yo diría que unos cinco mil, vestidos todos de un modo oficial.
Cinco mil puntos
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el octubre 28, 2011 por Miguel PérezDéjame ser incorrecto
al menos gramaticalmente,
ser libre al menos en mi poema,
que me tome una licencia poética,
aunque aún no me hayan dado
los cinco mil puntos.
Sistema
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el octubre 28, 2011 por Miguel PérezEn realidad a Mario no le había parecido buena idea, pero tampoco le importaba ya tener que coger nuevamente un barco. A Mario no le gustaban los barcos. A Mario no le gustaban los paisajes marítimos en realidad. Sin embargo, Mario lleva toda su puta vida rodeado de agua, de calas naturales y paisajes vacacionales que a Mario le hacen multiplicar su odio a todo lo externo a su persona. Mario quiere una piscina de agua de mar caliente para cocer su existencia, sin embargo, la impresora marca que no hay papel, y Mario se siente frustrado una vez más. Entonces Mario se lía a patadas con la impresora y la impresora explota. Llega la dirección del centro, se frustra también y se ensaña con los ordenadores. Los chiquillos revolotean por el patio jugando a los asesinatos, poniéndolo todo perdido de sangres, provocando accidentes. En los servicios de profesores un par de encargadas de la limpieza se hacen el amor en un descanso infinito. Los profesores están todos de guardia, contando baldosas. El sistema sigue funcionando.
Versión larga
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el octubre 28, 2011 por Miguel PérezHabían un puñado de
miles de catetos pegándose por
mortadela en barra que venía a granel,
como cucarachas de todos los sexos que
lucharan con sus antenas
por un pequeño
trozo de mierda
bien caliente y brillante…
La montaña amarilla
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el septiembre 19, 2011 por Miguel PérezHemos matado el tiempo,
y con el tiempo la música,
ya no nos entregamos al sonido,
no dejamos que nos penetre,
que nos viole y nos cambie la mirada,
ya no se forman charcos de emoción,
ya no somos tan débiles,
y caminamos con un paso firme,
hacia la mismísima mierda.
Septiembre
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el septiembre 8, 2011 por Miguel PérezSeptiembre es de esos meses en los que apetece suicidarse. Suicidarse en coche, locos perdidos, hacerse un llavero con las nubes, mirar con los ojos empapados sin decir absolutamente nada colgando la mirada sin expresión reflejando las nubes de tu llavero nuevo. El corazón acelerado empapado de oporto y nuevas caras que nos suenan de tanta inexpresión e idiotez, los ojos locos perdidos llorando de tanta tierra y tanta novedad, el viento que azota las ideas y las ralentiza sin compasión, resoluciones gubernamentales y mucha pintura blanca que lo tape todo, bodas, bautizos, y comuniones, protocolos existenciales. Un mes para perderse en el amor brutal, en el más salvaje de los amores, sin contemplaciones, sin historias, sin esta puta realidad que nos hace a todos comportarnos como a imbéciles, suicidándonos como si nos hubieran drogado en alguna fiesta sin previo aviso, como si nada hubiera pasado, cuando nos ha pasado de todo sin darnos cuenta.
Detrás del cristal
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el agosto 29, 2011 por Miguel PérezEl sindicato permanecía cerradísimo, para que el aire acondicionado funcionara correctamente. Por los cristales se veía cómo estaban fresquitos, cómo comían con las manos unos, cómo se las enjuagaban otros, en los enormes chorros de agua cristalina que lanzaban con fuerza los grifos del sindicato. Cómo se reían y disfrutaban en general de su jornada laboral. Detrás del cristal, mientras, la gente moría de hambre y pena, y los artistas morían desnutridos en las calles, en la cola del paro, justo cuando sus obras se reconocían y hacían más populares, incluso fuera de las fronteras, pues los funcionarios de todo el mundo las descargaban gratis sin permiso alguno dejando secos a todos estos artistas vivos, como si descargaran tal vez su sangre tal vez sin saberlo, como con la misma fuerza de los aquellos grifos del sindicato, con los que los funcionarios se limpiaban los restos de sangre y aliños, la grasa de las manos de tanta fiesta.
Ficción poética
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el agosto 19, 2011 por Miguel PérezLa buena educación es siempre inversamente proporcional a la mala educación. Por lo tanto, siento decirlo, son todos ustedes una panda de hijos de puta.
Desnudo integral
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el agosto 14, 2011 por Miguel PérezHace siglos quemé mi apariencia.
Ahora te toca a ti…
Se dejaba llevar
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el agosto 13, 2011 por Miguel PérezGladys dejó de consumir incluso el tiempo. Pasaba las horas frente a la pantalla que le regaló su madre, y por ahí descargaba gratuitamente todo lo que no necesitaba, incluso a los amigos y los aquellos momentos de más alta excitación, los de la más alta felicidad imaginable. Horas y horas descargándolo todo, robando gratis. Gratis. Gratis. Todo por una línea de internet en oferta que contrató su padre a alguna de las tres empresas colaboradoras con el gobierno central mundial. Todo esto estalló en una pobreza absoluta, la gente como Gladys –así era el mundo y la gente antes- pasaba el tiempo sin comer frente al ordenador, ya no eran cuerpos, eran esqueletos sin movilidad consumiendo electricidad y bytes. Se dejó de usar la mente, la cabeza fue llenándose de grasa, el espacio del cerebro quedaba libre. Gladys, la humanidad, se convirtió entonces en un sencillo y terrible cálculo de calculadoras defectuosas. El hombre con su iPhone en el bolsillo cayó en su propia trampa, como todo un memo, y Gladys se dejaba llevar, como en la canción de Antonio Vega…
Aviones de papel para dos amigos de la infancia
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el agosto 1, 2011 por Miguel PérezEl cielo lloró estrellas brillantísimas,
convirtió al día en la noche como en un parto.
El mar nocturno revolvió en una enorme iluminación azul
al que dejó ciegos
a los miles de pájaros que por allí volaban buscando calor,
buscando alimentos desesperados.
Un tsunami de estrellas
podridas de tanto brillar
se clavó en el mar,
en sus corazoncitos destrozados de dolor punzante,
atragantados de la tanta verdad
en un collage de inocencia infantil,
como en los escudos de oro de los muñecos de los niños,
que los ahogara para siempre sin compasión
en la su dantesca sinceridad sin saberlo
atormentados sin saberlo de una sola vez y para siempre
de hasta el fondo mismísimo eterno del amanecer más profundo…
A Félix Francisco Casanova
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el julio 31, 2011 por Miguel PérezEl día en el que mi dulce sangre se mezcló con la tuya,
en el que decidimos compartir nuestras arterias
para alargar el paseo por un puerto marítimo,
se me multiplicaron las pulsaciones para siempre.
Y no fue por culpa de mi casera de la calle Arcos,
ni fruto de las decisiones de un nuevo ministerio
o una empresa de paquetería en crisis.
Fue por el sonoro color vivo de tu sonrisa,
por el brillo tierno de tus ojos,
cuando leíamos a Félix Francisco Casanova…
60: La una por la otra
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el julio 17, 2011 por Miguel PérezLos ojos de Berta comenzaron a crecer lo mismo que crecían sus pechos mientras chupaba el resto de chocolate helado hasta la humedad. La camiseta blanca de Berta, con aquella cruz roja dibujada en la esquina, comenzaba a destilar los deseos de Berta por encontrar infortunios, los ojos de Berta húmedos como su entrepierna pedían a gritos que la arrastraran hacia lo imposible, solicitaban en forma de llanto contenido de chocolate un poco de sentido para su vida, un poco de iluminación para poder seguir gritando hasta el final de sus días en aquel despacho de verduras donde ya nunca volvería a pelearse con su prima Angélica de hasta arrancarse los pelos, delante de los vecinos de hasta romperse las prendas entre los sonidos de amor que sentían la una por la otra sin hacer ruido.
Sondados
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el julio 10, 2011 por Miguel PérezHas dejado tan poca huella en mí,
que ahora mismo te estoy meando
en unos baños públicos.
Enchufado a una puta bolsa
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el julio 10, 2011 por Miguel PérezMe dan ganas de incrustar el ventilador en mi sexo
que destruya todos estos centímetros de sentimiento
en pequeñas o grandes explosiones de sangre
que diluya en mi alma
todo lo que guarda en una bolsa
en la que una marea amarilla mezclada ahora con rojo
determina el final de mi nuevo comienzo, otra vez,
lo mismo que España.
Las lenguas de Belkys y Gladys
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el junio 9, 2011 por Miguel PérezBelkys había bebido demasiada sidra de frambuesa y no estaba demasiado excitada con la idea de visitar Corralejo. En realidad su destino en Tenerife no le llamaba demasiado la atención, pero tampoco la dejaba de sorprender. Por qué la habían destinado a ese extraño lugar donde montón de turistas irían a intentar colarle al destino algo de sentido a sus vidas por unos días era algo que realmente no tenía ningún sentido en ese momento. Ella en realidad sólo quería seguir tocando su piano y practicar sexo con Mario todas las noches, que ahora está de gira por Tokio, donde sus músicas a base de puñetazos bien lentos al piano y bien fuertes estaban causando verdadero furor entre la clase obrera conceptual. Gladys se enciende el sexto cigarrillo de marihuana y las risas acaban en la boca de Belkys sin saber demasiado a cuento de qué. La lengua de Belkys imagina la boca de Mario y mezcla el sabor a frambuesa de la su boca con el sabor de a la cerveza de la boca de Gladys, la lengua de Gladys que sigue besándola para siempre, retorciéndose de placer imaginando que para siempre es la última noche y nunca la boca de Belkys será eternamente suya como en ese momento.
Para no desaparecer dentro de sí mismo y existir
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Narrativa el mayo 28, 2011 por Miguel PérezAna había dejado de caer trozos de sangre por el suelo, pistas para Luis, las que Luis no vería por culpa de su ceguera. Luis sólo veía la sangre de Ana cuando estaba húmeda, cuando lubricaba su sexo fresca mientras húmeda Ana mojaba de lágrimas las pupilas de Luis, que ahora recuerda el sexo de Ana la humedad de Ana cuando imagina escenas tórridas mientras persigue el trazo imaginario que se sitúa entre la parte húmeda de las lágrimas de Ana en las esquinas de los folios de las oposiciones y los esquemas resolutivos de tanto párrafo y los otros esquemas que Luis ha pintado en un trozo de su corazón para poder seguir viviendo sin Ana esas ecuaciones que Luis ha tardado meses en calcular haciendo constantemente uso del número pi para no desaparecer dentro de sí mismo y existir, algo que a Luis siempre le ha importado demasiado, colgar las ecuaciones para existir por las paredes de su habitación, como las notas adhesivas que se multiplican en el marco del escritorio del ordenador de su recientemente desaparecido padre. Por culpa de la infancia de Luis rodeado de la filosofía de todos esos existencialistas que colmaban la biblioteca de su madre Luis ha devorado constantemente sin saberlo toda su vida toda su existencia gris los libros de Sartre. Ahora Luis se hace unos huevos fritos y recuerda a Mario cuando se montaba en el coche con el cigarrillo de marihuana en los labios, el sonido del fuego cuando Mario desapareció del fuego de Mario y Ana por los aires la sangre y el olor a carne quemada en las barbacoas con los del instituto y las canciones con acordes desafinados que servían como colchón a unos besos que nunca ocurrirán. La madre de Luis no soporta a Luis, se satura de su existencia y es por lo que el marido de la madre de Luis se quita la vida. La madre de Luis es escritora y relata lo sucedido a Mario en unas líneas no muy inspiradas que hacen que su carrera se desenlace cuesta abajo y sin frenos, algo que a Luis le produce felicidad mientras saborea la textura de los huevos fritos que acaba de preparar con una pizca de sal, los colores y aromas de los huevos fritos recién hechos resbalando por la barbilla de Luis en un pequeño suicidio hacia la ropa impregnada del humo de los cigarrillos de marihuana que invaden la cocina de la casa de Luis. Luis deja arrancar un par de lágrimas recordando las últimas risas de Mario, los gritos de dolor de Mario cuando el accidente el olor a carne quemada la fogata de la última fiesta de la clase en la playa, los pechos desnudos de Ana en su boca. El padre de Luis era funcionario y alimentaba la existencia bipolar de la madre de Luis que en realidad no era la madre de Luis. Mario era hijo de la madre de Luis sin que nadie lo supiera y es por lo que la madre de Luis se satura de Luis que no es hijo de la madre de Luis sino del padre de Luis el enorme hombre gris de horario fijo y vacaciones estables de existencia gris que hace que el corazón bipolar de la madre de Luis intente a menudo latir de un modo estable sin la presencia de Mario. Mario nunca supo que era hijo de la madre de Luis, Mario tuvo relaciones sexuales con la supuesta madre de Luis que llenaron de ganas de morir el alma del padre de Luis que llenaron de lágrimas de placer los ojos de la madre de Luis. El padre de Luis no soportaba aquella situación estúpida, los ojos del padre de Luis comenzaban a gritar en un idioma desconocido al ocultar sus escarceos sexuales con la joven Ana aquella que nunca supo amar a Luis y un día decidió suicidarse en un coche con Mario, planear morir de amor con el padre de Luis no era suficientemente bello como no lo era comerse la húmeda entrepierna de la madre de Luis todos los fines de semana o las pistas en el suelo de la sangre seca de la entrepierna poco a poco en la cocina de la casa de Luis o arder con Mario mientras hacían el amor y lloraban juntos locos perdidos hasta ofrecer una hermosa luz una hermosa explosión bien grande a cámara lenta que dejara ciegos para siempre a todos los demás.
Multipolar
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el mayo 27, 2011 por Miguel PérezLa sangre de tus arterias en mis arterias,
mirada por todos aquellos que viven en tu cuerpo.
La reina del mambo
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el mayo 23, 2011 por Miguel PérezMujeres borrachas de oporto por todas las esquinas.
Todas las mujeres que amaron a Azucena son putas.
Putas borrachas de oporto.
Odio a todas las personas que leen a Federico Moccia
Publicado en Sangría Francesa con etiquetas Literatura, Miguel Pérez, Poesía el mayo 23, 2011 por Miguel PérezOdio a todas las personas que leen a Federico Moccia.
